Masaje de drenaje linfatico en brazo

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Masaje de drenaje linfático en el vientre

El drenaje linfático manual consiste en una combinación de movimientos circulares, rotatorios y ovalados, pequeños y grandes, profundos y superficiales, en los que se empuja la piel sin deslizarla.

Para que sea eficaz, la técnica de masaje debe realizarse correctamente, respetando tanto la dirección del flujo de la linfa hacia las estaciones ganglionares, como la presión en las diferentes maniobras, adaptada al paciente y a las características del tejido.

Por lo tanto, se utiliza principalmente para obtener un efecto reabsorbente de los edemas, especialmente de las extremidades, formados, por ejemplo, tras la extirpación de los ganglios linfáticos, como el edema de la extremidad superior después de una mastectomía.

Cómo realizar un masaje de drenaje linfático

Los orígenes del LDM son muy antiguos, el primero en introducir esta técnica en Occidente para combatir el linfedema fue el cirujano austriaco Alexander Winiwarter a finales del siglo XIX, pero el masaje que propuso no tuvo mucho éxito hasta que fue perfeccionado por el Dr. Emil Vodder y su esposa Estrid Vodder que lo hicieron público en 1936, en 1967 se fundó la Escuela Vodder llamada “Vodder Akademic SchuleWalchsee” con sede en Austria.

  Como dar masajes de drenaje linfatico

El drenaje está indicado en el tratamiento del linfedema, una afección caracterizada por la acumulación de líquido en los espacios intersticiales, que provoca una insuficiencia linfática, clasificada según Foldi en dinámica (edemas postraumáticos, postquirúrgicos, hipoproteinemia, trombosis venosa e insuficiencia venosa crónica) y mecánica (anomalías congénitas).

El linfedema puede distinguirse en primario, caracterizado por anomalías congénitas del sistema linfático, y secundario, por la obstrucción causada por otra enfermedad como neoplasias, adenopatías, síndromes postflebíticos, linfangitis, extirpación de ganglios linfáticos, traumatismos articulares tras fractura, cirugía, enfermedades del sistema conectivo.

Drenaje linfático manual

Tras comprobar que no hay contraindicaciones para el tratamiento, el masajista aconseja al paciente que se vista adecuadamente para el masaje, por ejemplo, que evite llevar calzoncillos ajustados y apretados, que dificultan la circulación de los fluidos, y que evite los calcetines apretados y las rodilleras incluso después de la sesión.

  Aceite para masaje de drenaje linfatico

Las técnicas de drenaje linfático exigen un tratamiento con las manos secas y desnudas, pero si la piel del paciente está demasiado seca, algunos expertos recomiendan suavizar las manos, sin exagerar, con una crema hidratante muy ligera.

Existen otros tipos de masajes drenantes en las piernas, aunque menos comunes que los métodos Vodder y Leduc. Algunas tienen su origen en las disciplinas orientales, pero todas requieren las manos de un masajista experimentado para obtener un buen resultado:

Beneficios del drenaje linfático

A continuación, trabaje los músculos de la pantorrilla, agarrando cada uno de ellos con ambas manos para que los pulgares puedan ejercer una presión firme y dirigida (tres, alternando para cada pulgar). Tenga cuidado de no ejercer demasiada presión sobre el tendón. Desde la pantorrilla ir hacia arriba. Exactamente concentrándose en la rodilla, una zona muy relevante para actuar sobre el estancamiento de fluidos. A continuación, con el pulgar presiona hacia la rótula y continúa alternando el pulgar derecho y el izquierdo. Se trata de un movimiento que ayuda a drenar la acumulación de líquido en la zona de la rodilla, ayudando a reactivar la circulación sanguínea y linfática.

  Como se dan los masajes de drenaje linfatico

Para la parte externa del muslo, comience colocando los pulgares hacia arriba y los otros dedos hacia abajo; luego concéntrese en la parte a masajear y -trabajando exclusivamente con los pulgares- deslícelos hacia afuera, continuando el movimiento ascendente desde la rodilla hacia las nalgas.

Una vez realizado el mismo tratamiento en la cara interna del muslo, con las manos planas colocadas en la parte interior y exterior de la rodilla respectivamente, hay que moverse hacia arriba ejerciendo cada vez más presión desde la rodilla hasta la ingle. Es necesario actuar dos o tres veces de esta manera en ambas piernas, recordando siempre que los movimientos y la presión deben ser suaves y delicados para no causar traumatismos.

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