Ducto torácico y drenaje linfática de la cabeza y cuello

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Esquema del sistema linfático

Se origina en la confluencia de los troncos lumbar derecho, lumbar izquierdo e intestinal, que se unen en una dilatación llamada cisterna de Pecquet a nivel de las primeras vértebras lumbares. Se extiende verticalmente durante 38-45 cm ascendiendo a lo largo de la línea media anterior a los cuerpos vertebrales y posterior a la aorta. Entra en el tórax a través del orificio aórtico del diafragma, discurre en el mediastino posterior y a la altura de T4 se vuelve oblicua hacia la izquierda y hacia arriba, pasa posteriormente a la arteria carótida común izquierda y a la vena yugular izquierda, y luego desemboca en la unión de la vena subclavia izquierda y la vena yugular izquierda en la base del cuello.

Los primeros signos de un problema del conducto torácico están representados por un agrandamiento del ganglio linfático de Virchow, un ganglio linfático situado en la región supraclavicular izquierda, cerca de donde drena la vena subclavia.

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Sistema linfático

Estos importantes ganglios linfáticos, que intervienen en diversas enfermedades, pueden dividirse en dos grandes grupos: el grupo de los ganglios linfáticos superficiales del cuello y el grupo de los ganglios linfáticos profundos del cuello. Estos grupos son, a su vez, distinguibles en varias subcategorías, según su ubicación en el cuello. Los ganglios linfáticos del cuello tienen la función fundamental de drenar y filtrar la linfa de la cabeza, la cara y el propio cuello, para luego descargarla en el tronco linfático yugular derecho y en el tronco linfático yugular izquierdo.

Los ganglios linfáticos del cuello tienen una importancia clínica considerable, ya que sufren un proceso de aumento de tamaño (denominado linfadenopatía del cuello o linfadenopatía cervical) durante las afecciones de origen infeccioso, las enfermedades autoinmunes, los traumatismos del cuello y determinados tumores.

Sabías que… Las enfermedades autoinmunes son condiciones clínicas especiales, cuyos síntomas y signos se deben a un mal funcionamiento del sistema inmunitario; las células inmunitarias, de hecho, en lugar de limitarse a realizar su acción normal contra las amenazas externas (virus, bacterias, etc.), se muestran agresivas con el organismo que deben proteger, perjudicando la buena salud de órganos y tejidos.

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Conducto linfático derecho

El sistema venoso ácigos tiene la misión de drenar la sangre carente de oxígeno de la pared torácica posterior y de la región lumbar superior (a través de las venas lumbares y las venas intercostales posteriores). Además, en caso de obstrucción a nivel de las venas huecas, asume la tarea de sustituir a éstas para devolver la sangre a la aurícula derecha del corazón.

La vena ácigos se origina en la unión de la vena lumbar ascendente derecha con la vena subcostal derecha, unión que generalmente se produce a nivel de la vértebra torácica T12 y las venas renales.

Origen del conducto torácico

El sistema linfático constituye un sistema de drenaje paralelo al sistema venoso. Los vasos linfáticos y sanguíneos, aunque son similares en la estructura de sus paredes y en su curso, tienen algunas diferencias fundamentales:

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Un rasgo característico de las paredes de los capilares linfáticos son los puntos de contacto entre las células endoteliales, denominados “uniones interendoteliales”. En efecto, las células endoteliales de los capilares linfáticos pueden simplemente tocarse, o tener sus márgenes superpuestos de forma simple o compleja, formando una especie de mecanismo de válvula unidireccional. Las uniones entre las células endoteliales pueden ser:

Los capilares linfáticos a nivel de la piel forman una red poligonal avalvular bidimensional, con mallas poligonales de 400 a 550 nanómetros, situada en el límite entre la capa reticular y la capa papilar de la dermis (red cutánea superficial). Cada capilar drena un área de piel de aproximadamente 0,25 mm cuadrados.

Al igual que las venas, los colectores linfáticos tienen en su interior estructuras valvulares, representadas por válvulas semilunares pareadas, formadas por una capa endotelial reforzada por una capa de fibras de colágeno reticulares.

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